Es triste tener que decir que los toros de Fulano fueron menos malos que los de Mengano, en lugar de mejores, pero así se entiende con más claridad. En esta feria recién finalizada, los victorinos fueron menos malos que los adolfos porque estuvieron bien presentados, con algo más de casta (no la suficiente) y también un punto más de fuerza. En cuanto a bravura, se vio muy poquita.
De los de luces, lo único verdaderamente destacable fue la excepcional lidia que los de a pie aplicaron al segundo: tanto El Cid como El Boni, Alcalareño y Pirri estuvieron sensacionales con un toro que prometía, y que se cargó a lanzazos desde lo alto del caballo un desafortunado Manuel Jesús Ruiz.
Por lo demás un festejo con más pena que gloria en el que decepcionaron los toros y los matadores. Menos mal que se ha acabado el infumable abono que nos han endosado este año.
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