viernes, 1 de mayo de 2009

Una buena novillada

Los saltillitos de Moreno Silva que ayer abrieron el culebrón ferial venteño de 2009 han puesto el listón muy alto. No por el trapío, pues cuatro de los seis parecían boquerones, sino por la casta que derrocharon en todos los tercios.

Los aficionados que no asistieron a la novillada del año pasado llegaban escépticos, a ver si era verdad lo que les habíamos contado. Muchos, por su temprana edad o porque no estaban ni en proyecto, no conocieron aquellas corridas de Charcoblanco a mediados de los años 70, y se aproximaron a la Fiesta cuando la ganadería de José Joaquín Moreno de Silva estaba diezmada por la tuberculosis y prácticamente desaparecida. Si alguien en Madrid quería saber cómo es la línea más pura de la casta Vistahermosa, la que no se ha cruzado ni siquiera con sus derivadas desde principios del siglo XIX, ya sabe que en las casas de José Joaquín Moreno de Silva y de Enrique Moreno de la Cova Maestre (ganadería de Saltillo) está lo último que queda. Los albaserradas de Victorino o los santacolomas en sus diferentes ramas no son más que saltillos light.

Pero dejemos de divagar y sigamos con el festejo de ayer. Decíamos que cuatro de los novillos parecían boquerones: se trataba de los tres primeros y del quinto. Un ganadero escrupuloso no presenta así una novillada en la primera plaza del mundo, y debe afeársele tal circunstancia sin tapujos ni medias tintas. La buena presentación y la casta no son incompatibles, oiga, lo sabe usted muy bien. Además, en comparación con la del año pasado, a esta novillada le faltó poder. No es que no lo tuviera, ojo, es que tuvo bastante menos. Achaco ambas carencias (trapío y poder) al hecho de que las reses del pasado año se lidiaron a principios de septiembre con una edad media de 44,8 meses, y éstas se han lidiado a finales de abril con una hierba menos y 39,5 meses de promedio. Cinco meses y una hierba se notan en el ganado de lidia, pero en los utreros mucho más, y creo que si se hubieran guardado estos novillos para la Feria de Otoño su presentación no habría desmerecido y su poder sería aún mayor, con un resultado probablemente apoteósico.

Dicho lo anterior, repiquen ahora las campanas para celebrar la encastada nobleza de los seis novillos de José Joaquín Moreno de Silva. Si alguien se aburrió ayer en Las Ventas, que no vuelva a una plaza de toros porque Dios no le ha llamado por el camino de esta afición. ¡Qué manera de embestir, qué forma de hacer el avión, cómo humillaban los animalitos! Los seis, repito, los seis novillos fueron nobles, los seis novillos cumplieron en varas (algunos más que eso), los seis repetían las embestidas y... -¡ay!, esto es lo que no les gusta a los taurinos- los seis se acordaban de lo que dejaban detrás si no se les hacían las cosas bien.

Todos los novillos fueron ovacionados en el arrastre salvo el quinto -que recibió palmas-, y el sexto, para el que se pidió una vuelta al ruedo en el arrastre, a mi modo de ver excesiva. Este animal entró cuatro veces al caballo saliendo suelto en dos, y a la última acudió de largo pero haciendo una horrenda paradinha; murió aculado en tablas, y en el último tercio había sido el que más corto se quedó, probablemente por el esfuerzo en el primero. Por comportamiento general me gustaron más el que abrió plaza, el tercero o el cuarto, y si de lo que se trataba era de premiar a la novillada en su conjunto -que evidentemente lo merecía-, para eso estaba la ovación que recogió el mayoral al finalizar el festejo.

En cuanto a los novilleros poco hay que decir, salvo agradecerles que lo intentasen y que, en el caso de Venegas, nos dejase ver al sexto en el caballo y tuviese una más que aseada actuación con el capote toda la tarde. De las cuadrillas, la brega de Rafael González con el segundo fue estupenda, y se aplaudió mucho la actuación de El Bala (hijo) a la hora de picar al sexto.

FICHA DEL FESTEJO
Madrid. Plaza de toros Monumental de las Ventas. Jueves, 30 de abril de 2009
 (Un sexto de entrada y tiempo revuelto, con viento racheado)


Se lidiaron seis novillos de José Joaquín Moreno de Silva (encaste saltillo), mal presentados los tres primeros y el quinto, todos nobles y encastados, que cumplieron con creces en varas. Se pidió la vuelta al ruedo en el arrastre para el sexto, y se aplaudió el de todos. El mayoral tuvo que salir a saludar al finalizar la novillada.

Julián Simón, de Madrid, nuevo en esta plaza, de lila y oro: Estocada corta tendida (palmas); dos pinchazos -aviso- y media baja (silencio)

Nuno Casquinha, de blanco y oro: Media tendida y descabello (silencio); bajonazo y dos descabellos (silencio)

José Carlos Venegas, de blanco y azabache: Aviso sin entrar a matar, media arrancando tendida (vuelta con protestas); media tendida saliendo rebotado -aviso- y descabello (silencio)

La fotografía del mayoral saludando es de Juan Pelegrín y está publicada en www.las-ventas.com

6 comentarios:

Corrochanito dijo...

Voy a disentir de tu comentario, es verdad que durante muchos años la ganadería de José Joaquín Moreno de Silva se mantuvo como bastión de pureza de las reses Saltillas antiguamente Lesaqueñas. Pero por mor de los saneamientos y el sacrificio de reses tuvo que recomponer la ganadería con vacas procedentes de Buendía, de las reatas más asaltilladas, pero no puras.

bastonito dijo...

Lo que yo sé con seguridad es que hubo que tirar del banco de germoplasma para sacar adelante la ganadería. Lo que tú dices también lo he oído -la última vez hace diez minutos, cuando me ha llamado por teléfono un amigo francés-, más concretamente en el sentido de que habría cruzado con ejemplares de La Quinta. Sin embargo el ganadero lo niega, y todo son especulaciones.

Los de ayer no parecían buendías, ni por hechuras ni por comportamiento, y los del año pasado todavía menos. Lo único probado en cuanto a este asunto es lo del banco de germoplasma y las vacas mansas. Si ha habido cruza reciente tiene que haber papeles, que ahí está el libro genealógico, y si no lo tomaré como uno de tantos rumores que corren por el mundo taurino relacionados con los encastes.

Además, si no es verdad que la ganadería sigue en pureza, merece serlo. Está tan mal la Fiesta que hay mitos que no deben derrumbarse. ;)

Anónimo dijo...

Enhorabuena por la crónica , estoy de acuerdo en muchas de las cosas que ha escrito en ella. Dicho sea por delante que me encantó la novillada pero creo que ha sido más flojita que la del año anterior. En cuanto a la presentación parece lógico que al haber venido casi a comienzos de la temporada no haya estado tan bien presentada como el año anterior. Como bien dice usted, los novillos tenían casta pero tampoco es que se comieran a nadie, metían perfectamente la cara en la muleta pero son novillos que te piden el carnet y si no lo tienes te desbordan.
De acuerdo en que la vuelta al ruedo al sexto habría sido excesiva sin embargo discrepo en lo de quedarse corto, ahí creo yo que la culpa la tuvo el novillero que estuvo por debajo de Cantarito, demasiado encimista y ahogándole la embestida. El novillo no tardeó en los cites y tomó los engaños a distancia cuando se la daban. Es cierto que murió en tablas pero no es menos cierto que los subalternos fueron tirando de él hacia ellas y que la agonía hasta que murió fue larga, al menos cuatro minutos en los que embistió con la espada dentro y en los que se levantó al menos un par de veces después de ser apuntillado incluso por la espalda, cosa que no merecía.
Mi agradecimiento a Venegas por dejarnos ver la suerte de varas del sexto, novilleros así son los que deberían venir a San Isidro y no alguno que se ha colado de rondón.

Anónimo dijo...

El que ha cruzado sus vacas con un semental de La Quinta es Enrique Moreno de la Cova Maestre, propietario de la Ganadería de Saltillo.
Se puede leer esta afirmacion en el excelente libro escrito por Pierre DUPUY, titulado "La Ganadería Saltillo" y editado en 2007 por la revista francesa "TOROS".
Ricardo (de Céret)

bastonito dijo...

Vaya, eso no lo sabía. Muchas gracias, Ricardo :)

jaqueton dijo...

Una pena habermela perdido. Me dais una envidia