lunes, 10 de agosto de 2009

Ya lo contaba el "Caña"

Antonio Díaz Cañabate, ese genial escritor costumbrista, crítico taurino y bohemio impenitente, nos habló de las "cornadas" que sufrían los diestros en los juegos taurinos callejeros de principios del siglo XX, cuando quien hacía de toro portaba una navaja en cada mano, o se utilizaban artefactos caseros de parecida peligrosidad para dar emoción al asunto.

Sin perjuicio de la gracia con que el maestro Cañabate lo contaba, a mí siempre me pareció una auténtica salvajada el hecho de que en un juego entre chavales fuera tan corriente que hubiese heridos, e incluso muertos, y que aquello se viese como algo natural en determinados ambientes. En el fondo nunca me lo acabé de creer, pero hete aquí que encuentro en el diario madrileño El Imparcial del martes 10 de agosto de 1909, hace justo cien años, la noticia siguiente:

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