miércoles, 16 de septiembre de 2009

La charlotada de Las Vegas

Por hastío, hartos ya de repetir siempre lo mismo, no nos habíamos referido aquí antes a Don Bull (don Bull-Shit le llama un buen amigo mexicano) y a las pantomimas que pretende organizar regularmente en Las Vegas. Desde el principio se intuía que eso no podía funcionar por infinidad de razones, y visto el resultado económico del primero de los espectáculos, estupendamente relatado por R. Pérez en ABC, dudamos de que en Las Vegas vaya a instaurarse una temporada regular, al menos con este planteamiento.

Más les vale a los taurinos profesionales cuidar la Fiesta que ellos mismos se están cargando en los países en los que está profundamente arraigada. Han intentado exportarla a todos los continentes, y en todos los sitios han fracasado a fuerza de desvirtuarla. Se han picado toros desde camellos, se ha rejoneado desde motocicletas, se han cometido todo tipo de tropelías y, por supuesto, siempre se han disminuido el trapío, la edad  y la pujanza de las reses a lidiar. Dinero fácil, pues siempre hay un incauto empresario local dispuesto a embarcarse en unas aventuras que parecen sacadas del Lazarillo de Tormes. Luego, si te he visto no me acuerdo.

Después de ver como se ha desarrollado este asunto de Las Vegas, creo que a Don Bull se le puede llamar de todo menos listo, y a los taurinos profesionales se les puede llamar de todo menos tontos. Aunque más que listos yo llamaría a los taurinos listillos o espabilados, porque hay cosas con las que no conviene jugar so pena de que se vuelvan contra el verdadero negocio que les da de comer. No se puede jugar con la integridad del toro de lidia, ni con la del espectáculo; no se puede convertir la suerte de varas en un simulacro; no se debe sacrificar la tauromaquia, forjada durante siglos con la sangre y la vida de muchos, a un momento de presunta belleza plástica que, encima, no se consigue casi nunca. Las corridas de toros son algo más que un señor poniéndose bonito delante de un toro bobalicón y disminuido.

La Fiesta se acabará, sí, pero no por culpa de Don Bull, sino por la de los taurinos que pretenden, a la larga, hacer en todos los sitios lo mismo que en Las Vegas.

5 comentarios:

fabad dijo...

El centro de la cuestión y que no deberíamos tolerar es el final de tu escrito:
..."La Fiesta se acabará, sí, pero no por culpa de Don Bull, sino por la de los taurinos que pretenden, a la larga, hacer en todos los sitios lo mismo que en Las Vegas."
Ese es el problema. Cuando repaso los Toros en Marruecos, Líbano y otros lugares exóticos (para los Toros), veo que la falta de respeto por el Toro no era mayor que la que hoy vemos en casi todas las Plazas. Y donde se repeta al Toro (como en Céret), los profesionales (algunos) nos largan unos comportamientos, amparándose en la no existencia de Reglamento, como para irse. Ya he contado mas de una vez que en Vic, Fernando Galindo y mi, hasta entonces, admirado Yesteras, desde el ruedo nos citaron con gestos a "calentarnos" en la calle por haber afeado que suplantaran al novillero (Juan Carlos Rey) en la suerte de varas, poco menos que quitándolo de en medio. Tu mismo, recordarás la actitud de David Mora (y su cuadrilla) en Céret. O la megafonía de los banderilleros en la matinal del mismo Céret.
Lo de Las Vegas, a mi me parece que no debe ser ni referido. Le estamos haciendo propaganda como Mundotoro. Además es muy antiguo. Ya se ha hecho en otras ocasiones. Y en las cercanías de la frontera con México, es casi habitual en términos parecidos.
Un abrazo, Maestro.
Paco.

Xavier González Fisher dijo...

En efecto, los que se la cargarán son los que dicen "hacer fiesta" al buscar dinero fácil y rápido, con el concurso de aquellos que quieren evitar el riesgo que por naturaleza les toca asumir en todo esto.

El problema de fondo es que los "Don Bull-Shit" empiecen a proliferar. Hoy apenas hay uno y por lo tanto, creo que es controlable.

¿Qué pasará cuando le salgan imitadores o sucedáneos "mejorados"?

Saludos desde Aguascalientes, México.

bastonito dijo...

No creo que salgan muchos imitadores, Xavier, porque la pachanga no es rentable ni creo que lo llegue a ser. Tardará en aparecer otro panoli como Don Bull.

Xavier González Fisher dijo...

Hoy, ya 18 de septiembre, circula la especie de que El Juli se "cae" del asunto ese. Seguramente los demás "notables" harán lo mismo, "por motivos de salud" o cuestiones parecidas (así se anunciaba el cese de políticos importantes aquí hace años, para no dar las razones reales) y es que al final del día, hacer como que se hace "por un puñado de dólares" puede ser más lesivo al prestigio de lo que parece en realidad.

¿Seguirá el culebrón adelante o dejará don Bull-Shit las cosas como van?

Ya lo decía el cronista del ABC al narrar la confirmación de Sidney Franklin en Madrid, "esto no se puede traducir al inglés..." y ya entiendo por qué el inmortal Cagancho, cuando le preguntaron si parlaba la lengua de Shakespeare, exclamó indignado: "¡Ni lo permita Dios!"...

Un abrazo desde Aguascalientes.

Xavier González Fisher dijo...

Te releo y reflexiono:

Charlot, Llapisera y su botones eran más respetuosos de la fiesta y su esencia que el chalao ese del "Don Bull-Shit". ¿No crees?

Por eso me parece, "a toro pasado", que llamar "charlotada" a lo de Las Vegas, es algo irreverente, digo, por lo apuntado arriba.