lunes, 5 de octubre de 2009

O tempora, o mores!

No tenía mala pinta la Feria de Otoño cuando se anunció. Había una novillada de una ganadería interesante que suele dar juego en Madrid, con novilleros de ciertas garantías; dos corridas de toros de hierros mal llamados duros -en contraposición a los blandos, que éstos sí lo son-, y otra de reses habitualmente facilonas para matadores "artistas" con un añadido galo. Sobre el papel todos contentos, sin que antes de la feria se haya oído una sola voz ni leído una frase en contra de la planificación de la feria.

Luego los novillos salieron modorros, la de Palha mala -sí, eran toros, pero malos y de saldo- y la de Núñez del Cuvillo tontorrona y anovillada, con triunfo regalado del "no-artista". Nos quedaba Victorino, y con sus toros la decepción total. Hace tiempo que este hombre abandonó a la plaza que le encumbró: salió a por tabaco y no ha vuelto todavía.

La corrida de ayer, aparte de lidiarse con un remiendo de Carriquiri que hizo sexto, fue una sucesión de sardinillas flojuchas e indignas de la trayectoria ganadera de su criador y, por supuesto, de esta plaza. El tercero fue devuelto por inválido, y el feo sobrero de Julio de la Puerta que salió en su lugar parecía su padre. Solamente el quinto tuvo la presencia que debe exigirse a los toros de Victorino Martín en Madrid. En cuanto a juego, el segundo y el quinto fueron alimañas y, si llegan a tener poder, es posible que a estas horas estuviésemos lamentando algún serio percance.

No puedo meterme con los matadores hoy porque los tres estuvieron dignos, y Urdiales más que eso. Poco o nada más podía hacerse con ese material, y no es cuestión de pedirles que se jueguen la vida de forma temeraria. El toreo no es tal cosa.

Así que, como decíamos, la feria que parecía buena hace quince días ha devenido en petardo a la hora de la verdad, y la mayor parte de la culpa la ha tenido el ganado y quienes lo han escogido. Si en las ganaderías anunciadas no quedaban toros para Madrid a final de temporada, haber presentado otras corridas. Cualquier cosa menos defraudar a quienes esperaban corridones de Palha y de Victorino, y se han encontrado con dos fiascos antológicos.

Unos amigos franceses, viajeros impenitentes, me decían ayer que no piensan volver a hacer un solo kilómetro para ver una corrida de Victorino Martín. Llevaban tiempo dando vueltas a esa decisión, y ayer fue la gota que colmó el vaso. Vista la trayectoria de esta ganadería en los últimos años, es evidente que no merece la pena tomarse la molestia de hacer un viaje para ver sus toros.

2 comentarios:

Don Tancredo dijo...

Algunos ya la tomamos hace tiempo Bastonito. Victorino Domecq ya no merece la pena desde hace tiempo. Por cierto, bien también por la crónica del destoreador Castella. Ha sido lo más acertado que he leído de un destoreador, al que Madrid le ve lo que no tiene ante seudo toros que es lo más grave.

Anónimo dijo...

Pues yo pienso que el segundo de la tarde sí tuvo poder.



Macandro.