domingo, 31 de mayo de 2009

También almohadillas para Victorino, pero menos

Es triste tener que decir que los toros de Fulano fueron menos malos que los de Mengano, en lugar de mejores, pero así se entiende con más claridad. En esta feria recién finalizada, los victorinos fueron menos malos que los adolfos porque estuvieron bien presentados, con algo más de casta (no la suficiente) y también un punto más de fuerza. En cuanto a bravura, se vio muy poquita.

De los de luces, lo único verdaderamente destacable fue la excepcional lidia que los de a pie aplicaron al segundo: tanto El Cid como El Boni, Alcalareño y Pirri estuvieron sensacionales con un toro que prometía, y que se cargó a lanzazos desde lo alto del caballo un desafortunado Manuel Jesús Ruiz.

Por lo demás un festejo con más pena que gloria en el que decepcionaron los toros y los matadores. Menos mal que se ha acabado el infumable abono que nos han endosado este año.

sábado, 30 de mayo de 2009

La de Adolfo con Frascuelo acabó a almohadillazos

Frascuelo meditabundo, por Juan PelegrínEl comportamiento del ganado que cría Adolfo Martín cada vez se parece más al del morucho; alguno incluso se parecía físicamente a una vaca de esta raza bovina, como comentábamos ayer con un compañero de localidad. Cómo lo ha hecho Adolfo es la incógnita que desconozco, pero lo que ha hecho ha sido cargarse la ganadería en un tiempo récord, pues el 8 de julio de 1995 debutó en la plaza francesa de Céret lidiando su primera corrida de toros. Casi catorce años.

Pena me daba poder constatar con mis propios ojos que aquellas grisáceas sardinillas descastadas que salían ayer de los chiqueros venteños eran descendientes de reses portadoras del glorioso hierro de Albaserrada, esa A coronada que manejan con mucho mayor acierto el tío y el primo de Adolfo, a quienes infructuosamente ha tratado de imitar.

Por si lo anterior fuera poco, el único boquerón que medio embistió en condiciones, el cuarto, le tocó a Frascuelo. El hombre anduvo dubitativo, medroso, desconfiado, sin sitio... y si hubiese sido otro torero habríamos dicho que hasta las trancas e impotente. Su actuación -pitos y pitos- propició el lanzamiento de gran parte de las almohadillas que acabaron en el ruedo. Retírese ya, señor Frascuelo, que no está para estos trotes.

Rafaelillo ahora practica un toreo tirando a funcionarial y destajista, y Valverde sigue siendo lo de siempre, que no es nada del otro mundo. Hoy se lidian los hermanos aventajados de los adolfos. Sus propietarios se partían la caja de risa ayer en el tendido.

La fotografía del meditabundo Frascuelo es de Juan Pelegrín y está publicada en www.las-ventas.com

viernes, 29 de mayo de 2009

Nuestro gozo en un pozo

No sé cuántos años llevaba la ganadería de Cebada Gago sin venir a Madrid, pero han sido muchos. Los aficionados solicitábamos infructuosamente su presencia a la empresa, y esta -primero los Dalton y ahora Choperita- hacía oídos sordos aduciendo el elevado precio de los toros.

Este año, por fin, creímos satisfecha nuestra petición cuando se publicaron los carteles de la feria de San Isidro, pero llegado el gran día los ganaderos no han sido capaces, o no han querido, presentar seis toros válidos para lidiarse en la Monumental de Las Ventas, pues los veterinarios rechazaron la mitad de la corrida en el reconocimiento previo sin que los propietarios de la vacada sustituyesen esos toros por otros. Vergüenza les debería dar haber consentido que se lidiasen solamente tres después de tanto tiempo sin venir: o traes más toros y completas la corrida, o te llevas todos, pero no faltes al respeto a quienes han estado solicitándolos y haciéndote gratis la publicidad durante tanto tiempo. Y, sobre todo, ten un poco más de dignidad.

En lugar de los animalillos rechazados de Cebada se lidiaron tres toros de Guardiola Fantoni en la segunda mitad del festejo. El que hizo cuarto era probablemente el toro de mayor trapío que haya salido en Madrid este año: un toro cinqueño, veleto, hondo, cuyos lomos fueron mechados por el carnicero de turno. El toro parecía que quería, pero el grácil jinete que se toca de airoso castoreño lo había dejado para el arrastre y el animalito se aplomó. Fue probablemente este toro de Guardiola el mejor de un festejo que transcurrió entre bostezos, puyazos infames, bajonazos, trapacinas y vulgares pares de banderillas de un Encabo que debería pensar bien a qué va a dedicarse en los próximos tiempos, de un Salvador Cortés que resultó herido menos grave en el muslo por el segundo de Cebada, y de un Fernando Cruz que no estuvo ni bien ni mal, sino todo lo contrario.


La fotografía del toro de Guardiola Fantoni que salió en cuarto lugar es de Juan Pelegrín y está publicada en www.las-ventas.com

jueves, 28 de mayo de 2009

Israel Lancho, herido muy grave en Las Ventas por un toro de Palha

Joâo Folque de Mendoça, propietario de la ganadería de Palha, envió ayer un corridón de toros a Madrid. Se trataba de seis animales muy bien presentados, encastados, de juego variado y con el poder suficiente como para aguantar en pie toda la lidia, algo que pueden decir muy pocas ganaderías de las escogidas para esta feria por los toreros mejor colocados del escalafón, con la inestimable ayuda del tándem Choperita/Florito y el consentimiento de la Comunidad de Madrid. El caso es que el señor Folque, que como persona y como empresario taurino no es santo de mi devoción, como ganadero va subiendo puntos en mi estima, y en el fondo eso es lo que importa.

La corrida, en general, tuvo alegría en los primeros tercios y nobleza en el último, debiendo aclararse el hecho de que que no hay que confundir nobleza con bobaliconería. Los palhas eran nobles si se les hacían bien las cosas, pero no permitían el más mínimo desliz a los de luces. Y de aquí precisamente partió el hecho de que nadie se aburriese en el festejo pese a la poco hábil actuación de los matadores, que se empeñaron en ahogar las embestidas de los seis toros.

El espeluznante percance que sufrió Israel Lancho al entrar a matar al sexto empañó una tarde que finalizó con el mayoral saliendo al ruedo a saludar a la afición que se lo reclamó agradecida. Sobre lo que hicieron los matadores -o, mejor, de lo que no hicieron- más vale no extenderse.

El doctor García Padrós, bastante más lacónico que su padre en la redacción de los partes médicos, indica que Israel Lancho padece una "Herida por asta de toro con orificio de entrada en hemitórax izquierdo con una trayectoria ascendente de 20 centímetros penetrante en cavidad torácica y orificio de salida en el 5º espacio intercostal. Neumotórax y HemotóraxPronóstico muy grave. Intervenido bajo anestesia general y trasladado a la Clínica Virgen del Mar."


La fotografía del mayoral saludando es de Juan Pelegrín y está publicada en www.las-ventas.com

martes, 19 de mayo de 2009

Conradi pega el petardo

La novillada que ayer trajo a Madrid el señor Conradi, mil veces homenajeado por la afición capitalina, fue indigna de ésta por pequeña y por flojucha. Ratitas inválidas fueron los animalillos de La Quinta, y que no se diga que es que lo de Buendía es así, porque sin salirse de tipo los hay mucho mejor presentados que esos, y los hemos visto otras veces. Fueron dos al corral (debieron ser cinco), y ni uno sacó un poquito de poder. El señor Conradi se ha descolgado con una porquería de novillada, y ha perdido de un plumazo gran parte del crédito que se había ganado en Madrid. Ni tengo ganas ni tengo tiempo para seguir escribiendo sobre este festejo.

domingo, 17 de mayo de 2009

Emoción en la de Escolar

Ayer en Las Ventas salió el toro, hubo emoción y no hubo heridos. Todos contentos, y más lo estaríamos si los matadores hubiesen aprovechado la condición de los tres animales que resultaron aptos para ese último tercio que los taurinos quieren convertir en único. Sin embargo, cuando sale el toro de verdad, la lidia del tercio único vuelve a tener tres, pues se hace necesario picar y banderillear. Así ocurrió, por ejemplo, con el primero, que lució una violenta embestida de salida, echando las manos por delante y colándose por el izquierdo. No era un toro fácil, pues aunaba la maravillosa virtud de la casta a un sentido que ya casi no se ve en el ganado de lidia, aunque en esta corrida aparecería otra vez, como luego veremos. El caso es que el animal metió los riñones en la primera vara, se dejó pegar en la segunda y se repuchó saliendo suelto en la tercera, evidenciando su condición de manso (a ver si aprenden los afines al monopuyazo que llaman bravos a toros como este). En banderillas se desplazó con alegría, siempre cortando los viajes por el izquierdo, y llegó a la muleta con nobleza y recorrido por el otro pitón. Rafaelillo lo había visto, y le hizo una faena de muleta por el lado derecho que pudo haberle valido un mayor reconocimiento del que obtuvo si llega a matar con prontitud. Es un estimable torero este Rafaelillo, merecedor de más oportunidades, que se estrelló con la sosería del cuarto de la tarde.

La suerte de Fernando Robleño es inversamente proporcional al cariño que le profesa la afición de Madrid. Nunca se ha escondido en esta plaza, siempre ha mostrado una gran disposición y, en ocasiones, ha estado incluso heroico con corridas durísimas a las que casi nadie se atreve a hacer frente. Hoy, de nuevo, le tocaron en el sorteo los dos peores del encierro, un segundo toro flojucho y mansurrón, y un regalito que hizo quinto, manso y listo, que sembró el pánico de salida y cazaba moscas con los dos pitones. Menos mal que la violencia y el peligro iniciales del animalito devinieron en condición bueyil, y el toro decidió en el último tercio que lo mejor era huir, porque si llega a conservar la fiereza y el sentido iniciales durante toda su lidia, a lo peor ahora estábamos hablando de algún serio percance. Aún así, debe recriminarse a Robleño la puñalada trapera en los bajos con la que acabó con el toro. Eso no se hace, Fernando.

En cuanto a Sánchez Vara, confirmó lo que ya sabíamos: no es torero de plazas que exijan un mínimo de calidad. Su público es el de las portátiles, el que festeja al Patrón medio borracho con un ojo en el ruedo y otro en el puchero de patatas con carne, el del bombo y la charanga, el del olé a destiempo, el que confunde cantidad con calidad... Ahí está el nicho de mercado de Sánchez Vara, y de ahí no debe salir, pues por lo que hizo ayer en Madrid en las plazas de los pueblos le hubieran dado trofeos a mansalva. Le cayeron en suerte dos toros de una boyantía infinita a los que se hartó de pegar derechazos horribles, fuera de cacho, con el pico de la muleta y descargando la suerte pero, eso sí, larguísimos, justo lo que vende en las plazas de talanqueras. Lástima de toros, y lástima de torero, que seguramente no entendía ayer por qué la plaza se enfadó con él.

La corrida de Escolar, en suma, fue desigual de comportamiento y estuvo bien presentada. Lució casta y resultaron nobles el primero, el tercero y el sexto. De los matadores, bien Rafaelillo, inédito Robleño, y mal sin paliativos Sánchez Vara.

NOTA: La foto es de Rafaelillo con el primero, está hecha por Juan Pelegrín y se ha tomado de www.las-ventas.com

jueves, 14 de mayo de 2009

¡Ya ha llegado!

Todos los años espero con ilusión que llegue por correo a mi casa el folleto con el que la A.D.A.C. anuncia a los abonados de su feria anual los carteles y los precios de las localidades. Cuando he vuelto hoy del trabajo estaba en el buzón:

viernes, 1 de mayo de 2009

Una buena novillada

Los saltillitos de Moreno Silva que ayer abrieron el culebrón ferial venteño de 2009 han puesto el listón muy alto. No por el trapío, pues cuatro de los seis parecían boquerones, sino por la casta que derrocharon en todos los tercios.

Los aficionados que no asistieron a la novillada del año pasado llegaban escépticos, a ver si era verdad lo que les habíamos contado. Muchos, por su temprana edad o porque no estaban ni en proyecto, no conocieron aquellas corridas de Charcoblanco a mediados de los años 70, y se aproximaron a la Fiesta cuando la ganadería de José Joaquín Moreno de Silva estaba diezmada por la tuberculosis y prácticamente desaparecida. Si alguien en Madrid quería saber cómo es la línea más pura de la casta Vistahermosa, la que no se ha cruzado ni siquiera con sus derivadas desde principios del siglo XIX, ya sabe que en las casas de José Joaquín Moreno de Silva y de Enrique Moreno de la Cova Maestre (ganadería de Saltillo) está lo último que queda. Los albaserradas de Victorino o los santacolomas en sus diferentes ramas no son más que saltillos light.

Pero dejemos de divagar y sigamos con el festejo de ayer. Decíamos que cuatro de los novillos parecían boquerones: se trataba de los tres primeros y del quinto. Un ganadero escrupuloso no presenta así una novillada en la primera plaza del mundo, y debe afeársele tal circunstancia sin tapujos ni medias tintas. La buena presentación y la casta no son incompatibles, oiga, lo sabe usted muy bien. Además, en comparación con la del año pasado, a esta novillada le faltó poder. No es que no lo tuviera, ojo, es que tuvo bastante menos. Achaco ambas carencias (trapío y poder) al hecho de que las reses del pasado año se lidiaron a principios de septiembre con una edad media de 44,8 meses, y éstas se han lidiado a finales de abril con una hierba menos y 39,5 meses de promedio. Cinco meses y una hierba se notan en el ganado de lidia, pero en los utreros mucho más, y creo que si se hubieran guardado estos novillos para la Feria de Otoño su presentación no habría desmerecido y su poder sería aún mayor, con un resultado probablemente apoteósico.

Dicho lo anterior, repiquen ahora las campanas para celebrar la encastada nobleza de los seis novillos de José Joaquín Moreno de Silva. Si alguien se aburrió ayer en Las Ventas, que no vuelva a una plaza de toros porque Dios no le ha llamado por el camino de esta afición. ¡Qué manera de embestir, qué forma de hacer el avión, cómo humillaban los animalitos! Los seis, repito, los seis novillos fueron nobles, los seis novillos cumplieron en varas (algunos más que eso), los seis repetían las embestidas y... -¡ay!, esto es lo que no les gusta a los taurinos- los seis se acordaban de lo que dejaban detrás si no se les hacían las cosas bien.

Todos los novillos fueron ovacionados en el arrastre salvo el quinto -que recibió palmas-, y el sexto, para el que se pidió una vuelta al ruedo en el arrastre, a mi modo de ver excesiva. Este animal entró cuatro veces al caballo saliendo suelto en dos, y a la última acudió de largo pero haciendo una horrenda paradinha; murió aculado en tablas, y en el último tercio había sido el que más corto se quedó, probablemente por el esfuerzo en el primero. Por comportamiento general me gustaron más el que abrió plaza, el tercero o el cuarto, y si de lo que se trataba era de premiar a la novillada en su conjunto -que evidentemente lo merecía-, para eso estaba la ovación que recogió el mayoral al finalizar el festejo.

En cuanto a los novilleros poco hay que decir, salvo agradecerles que lo intentasen y que, en el caso de Venegas, nos dejase ver al sexto en el caballo y tuviese una más que aseada actuación con el capote toda la tarde. De las cuadrillas, la brega de Rafael González con el segundo fue estupenda, y se aplaudió mucho la actuación de El Bala (hijo) a la hora de picar al sexto.

FICHA DEL FESTEJO
Madrid. Plaza de toros Monumental de las Ventas. Jueves, 30 de abril de 2009
 (Un sexto de entrada y tiempo revuelto, con viento racheado)


Se lidiaron seis novillos de José Joaquín Moreno de Silva (encaste saltillo), mal presentados los tres primeros y el quinto, todos nobles y encastados, que cumplieron con creces en varas. Se pidió la vuelta al ruedo en el arrastre para el sexto, y se aplaudió el de todos. El mayoral tuvo que salir a saludar al finalizar la novillada.

Julián Simón, de Madrid, nuevo en esta plaza, de lila y oro: Estocada corta tendida (palmas); dos pinchazos -aviso- y media baja (silencio)

Nuno Casquinha, de blanco y oro: Media tendida y descabello (silencio); bajonazo y dos descabellos (silencio)

José Carlos Venegas, de blanco y azabache: Aviso sin entrar a matar, media arrancando tendida (vuelta con protestas); media tendida saliendo rebotado -aviso- y descabello (silencio)

La fotografía del mayoral saludando es de Juan Pelegrín y está publicada en www.las-ventas.com