martes, 28 de julio de 2009

Orthez, año cero

Anteayer se reunió en Orthez lo más granado de la afición francesa con el objeto de apoyar el nuevo rumbo que ha tomado la Comisión Taurina del municipio, presidida por Xavier Klein. El caso es que, para inaugurar la gestión directa de los festejos que se celebran en las Arènes du Pesqué, la Comisión organizó dos festejos basados en la sangre santacolomeña: el domingo por la mañana se lidiarían utreros de Ángel Nieves, y por la tarde toros de Adolfo Rodríguez.

La verdad es que da gusto ver toros al norte de los Pirineos. Uno se sorprende allí casi siempre por la ilusión que ponen los aficionados-organizadores en que todo funcione y en cuidar hasta el más mínimo detalle. Luego el festejo saldrá como quiera, bueno o malo, pero eso es otra historia.

Así, la novillada matinal fue infumable desde el punto de vista ganadero -Ángel Nieves envió unos novillos bien presentados, pero carentes por completo de casta-, en la que además los toreros, Juan Carlos Rey y José María Arenas, estuvieron francamente mal. A estas horas dudo que alguien se acuerde de ellos en esas tierras bearnesas.

Por la tarde se presentaban en Francia los toros de Adolfo Rodríguez Montesinos. Por lo visto la corrida había sido remendada porque tres de los toros reseñados se habían matado en el campo, peleándose con sus hermanos. De ahí que la presentación fuese una escalera, y que en realidad hubiese dos festejos en uno, pues los tres primeros no tenían nada que ver con los tres últimos.

El primero de la tarde fue un cinqueño diminuto e inválido al que, según cuentan, quitaron de las vacas para poder completar la corrida. Durante los dos primeros tercios anduvo apretando hacia los adentros, con castita pero también con mansedumbre, y en el último resultó ser de una nobleza infinita rayando en la bobaliconería. El segundo y el tercero fueron parecidos, pero no tan inválidos. El cuarto resultó ser un señor toro por presentación y por juego: bravo en varas, noble y encastado en todos los terrenos, codicioso a veces, al que Iván Vicente no quiso ni ver. El quinto quedó inédito tras recibir una lidia nefasta de Fernando Cruz y sus secuaces, y el sexto fue pastueño aunque sin chispa. En general a la corrida le faltó poder, notándose mucha diferencia a este respecto entre los toros reseñados y los remiendos. El único de los matadores que puso verdadero interés fue Raúl Velasco, que estuvo a punto de salir en hombros -cortó una oreja del tercero y dio la vuelta al ruedo tras la muerte del sexto- y merece ser repetido el año próximo. El presidente, François Capdeville, fue fuertemente protestado por escamotear una tercera vara del cuarto toro, ordenando tocar intempestivamente a banderillas.

Lo pasamos bien en Orthez este fin de semana. Muchas gracias a todos aquellos que lo hicieron posible, y mucha suerte a la Comisión Taurina en los años venideros. Visto su trabajo, se la merecen.

martes, 14 de julio de 2009

Céret de Toros '2009: Desilusión

I. Coimbra: Por lo visto en Céret esta ganadería, que andaba fatal de casta, ha mejorado bastante merced a un cruce con sementales del Conde de la Corte que se probaba precisamente en este festejo. De ahí venía el interés real para el aficionado, aunque en los círculos de aficionados ceretanos externos a la ADAC se sospecha que la corrida fue adquirida por su cabeza y por lo baratos que suelen salir los toros portugueses. Sin embargo, pese a lo cornalones, los de Coimbra eran bastante sospechosos de pitones y excesivamente escurridos de atrás. Menos mal que se movieron, sacaron castita y la corrida resultó entretenida. De poder, justos, y creo que se hubiesen derrumbado en un ruedo grande. Lo de la vuelta al ruedo al último toro, y lo del mayoral haciendo lo mismo por su cuenta, de chiste.

II. Sánchez Fabrés: De encaste Coquilla, anunciaron, y lo que echaron al ruedo tenía de eso lo que yo de obispo de Mondoñedo. Novillos altos, zancudos, grandullones, que parecían más bien de lo de Martínez Elizondo. Además descastados, con alguno especialmente bobalicón, y también sospechosos de pitones. Un fiasco.

III. Cuadri: He visto muchas corridas de esta ganadería; cuadris grandes y pequeños, mansos y bravos, con poder e inválidos, pero es la primera vez que los veo descastados, tardeando hasta en el primer puyazo, reservones y, encima, feos e incluso algunos sin cuajo, pese a los seiscientos kilos de la tablilla. Preocupante.

No me apetece seguir escribiendo sobre Céret, ni sobre nada. Estoy cansado y me voy a limitar a copiar lo que dije el año pasado para cerrar el post de la feria, pues sigue vigente. Ojalá me hubiese equivocado entonces.
[...] Mi impresión este año es la de que estamos siendo testigos de un final de ciclo, pues el poder del taurinismo profesional empieza a ser demasiado grande en Céret. La labor de Juan Carlos Carreño, que empezó siendo un mero gestor administrativo-taurino contratado por la ADAC y a sus órdenes, ha pasado a ser imprescindible para una asociación cuyos miembros se han dormido en los, por otra parte, merecidísimos laureles. [...] La ADAC no va por buen camino y debería meditar mucho este invierno sobre cuáles son de verdad sus objetivos. El ciclo anual denominado Céret de Toros sigue siendo muy importante para los aficionados, sí, pero menos que hace un año.
Aficionados que llevan mucho tiempo acudiendo a Céret se planteaban el domingo, tras la de Cuadri, si volver en 2010 o buscar otro asunto con el que entretenerse. La cosa se está poniendo bastante seria.

martes, 7 de julio de 2009

El vídeo completo

Nos lo ofrece Andrés en su imprescindible blog. Así, los que no estuvimos, podemos saber sin interferencias lo que pasó. Que cada cual saque las conclusiones que estime oportunas.

El enlace. Pincha aquí.

sábado, 4 de julio de 2009

Contrarreforma

Salvador Giménez en Córdoba Taurina:
Ustedes piden una reforma, pero aquí lo que hace falta es una contrarreforma. Es el espectador el que tiene que tirar de la manta y desenmascarar a todos los chuflas que desde dentro se están cargando, o se han cargado ya, la fiesta. Empezando por que vuelva a saltar al ruedo el TORO. El toro, con mayúsculas, es el único que puede poner orden. El toro de hoy, al que hay que cuidar para que no se caiga o se pare, no sirve. Ese es un animal bobo, tonto y diseñado más que por ganaderos, lo está por Walt Disney, de ahí que los de fuera le tengan tanto cariño y amor. Los seres humanos siempre nos ponemos al lado del más débil. La imagen de un animal derrotado, por los suelos, mutilado y ensangrentado es la viva estampa de la debilidad, por eso da tanta lastima y tiene hoy por hoy tantos defensores. Hace falta un animal pujante, agresivo, encastado, fiero, integro y bravo.
Enlace al post completo