domingo, 30 de agosto de 2009

Brown

En la mañana de ayer me dediqué a hurgar en el código fuente de esta bitácora, haciendo cambios y experimentos que, dicho sea de paso, fueron poco o nada productivos. Siempre que hago ese tipo de cosas pongo el blog en modo restringido, de forma que los eventuales visitantes no encuentran páginas desordenadas, colores chillones que les hagan daño a la vista o cosas similares. El caso es que ayer, cuando acabé de trastear con el html, dejé todo como estaba pero se me olvidó quitar el modo de lectura restringida (como yo siempre estoy autorizado a ver el blog si estoy conectado a la cuenta, no me salió la pantalla que ha estado apareciendo al resto de visitantes).

El fallo ha durado menos de veinticuatro horas, no hay posts nuevos y es fin de semana, con lo que el posible perjuicio es limitadísimo o nulo. Sin embargo quiero agradecer los e-mails que he encontrado esta mañana avisándome del patinazo y, en todo caso, ofrecer mis disculpas a todos los visitantes.

domingo, 16 de agosto de 2009

Retirarse a tiempo

No es lo mismo estar toreando con sesenta años remedos inofensivos y manipulados del toro de lidia, que estar con cuarenta y tantos peleándose con las corridas de toros que mata El Fundi. Sí, a veces también medios toros -¿verdad, Victorino?-, pero que de cuando en cuando se acuerdan de la casta de sus antepasados.

Nadie está libre de tener un percance cuando de enfrentarse a toros de lidia se trata, pero el riesgo se minimiza con técnica, valor y facultades. El Fundi es valiente, atesora una depurada técnica lidiadora y un gran conocimiento de los terrenos y de las condiciones de los toros; sin embargo parece que no había recuperado del todo las facultades perdidas en su gravísimo accidente ecuestre de hace unos meses.

He visto el vídeo del percance de ayer en San Sebastián y es evidente que se produce porque el matador no tiene la agilidad suficiente para zafarse de un toro que se ha revuelto inopinadamente, a destiempo y con mucha rapidez. Quizá eso haga reflexionar a José Pedro Prados y a su familia. Afirman quienes de eso saben que de las lesiones neurológicas y/o vertebrales casi siempre quedan secuelas, por pequeñas que sean, y si el torero vuelve a los ruedos lo hará un poco más disminuído, por grandes que sean su pundonor, su vergüenza torera y su arrojo. Si sigue matando el mismo tipo de corridas estará aún más vendido en la cara de los toros, y si se dedica a sacrificar esos sumisos corderillos que citábamos al principio su toreo no lucirá en absoluto.

José Escolar, su suegro, es un buen criador de reses de lidia y tiene la ganadería en un gran momento, cosechando éxitos por doquier. Quizá a El Fundi le vendría bien centrarse en esa actividad -en la que antes ya colaboraba- y abandonar el traje de luces. Probablemente su familia se lo agradecerá, porque cuando se lidia todos los días el toro-toro se es mayor a los cuarenta y tantos, y a esa edad se es aún muy joven para casi todo lo demás.

Mis mejores deseos de una pronta recuperación para José Pedro Prados, El Fundi, torero de los de verdad.

lunes, 10 de agosto de 2009

Ya lo contaba el "Caña"

Antonio Díaz Cañabate, ese genial escritor costumbrista, crítico taurino y bohemio impenitente, nos habló de las "cornadas" que sufrían los diestros en los juegos taurinos callejeros de principios del siglo XX, cuando quien hacía de toro portaba una navaja en cada mano, o se utilizaban artefactos caseros de parecida peligrosidad para dar emoción al asunto.

Sin perjuicio de la gracia con que el maestro Cañabate lo contaba, a mí siempre me pareció una auténtica salvajada el hecho de que en un juego entre chavales fuera tan corriente que hubiese heridos, e incluso muertos, y que aquello se viese como algo natural en determinados ambientes. En el fondo nunca me lo acabé de creer, pero hete aquí que encuentro en el diario madrileño El Imparcial del martes 10 de agosto de 1909, hace justo cien años, la noticia siguiente:

jueves, 6 de agosto de 2009

Kill Bull

Me adhiero:
La web camposyruedos.com apoya a la plataforma catalana en su afán de denunciar las corridas incruentas de Las Vegas, considerándolas como una desnaturalización vergonzosa y peligrosa de la Fiesta Brava.
Consideramos que esos espectáculos organizados por Don Bull son contrarios a la ética de la corrida y representan un peligro para el futuro.
A pesar de ello, queremos también subrayar que Don Bull no es el único peligro que nos amenaza, pues hace ya algunos años venimos asistiendo a numerosos indultos injustificados de toros sin picar, o a vueltas al ruedo a toros mediocres cuya única virtud reside en una pastueña bondad en el último tercio.
La Fiesta actual, hasta en las grandes ferias, se encuentra en peligro por la desaparición de la suerte de varas, por la falta de fuerza y poder de la mayoría de los toros, por la generalización del monoencaste, y por la marginación de los aficionados considerados por algunos como terroristas o delincuentes, cuando no son otra cosa que enamorados de la Fiesta.
Don Bull es un peligro para la Fiesta y hay que luchar contra él. Es un peligro porque no es otra cosa que el espejo de la Fiesta a la que quieren llevarnos algunos taurinos.
Tomado de Camposyruedos: Kill Bull (II)