martes, 16 de marzo de 2010

La incontenible orejez

Así titulaba hace justo diez años Joaquín Vidal (¡en pie!) la crónica del festejo en Valencia. Continuaba con este párrafo magistral:
"La orejez ha invadido de forma incontenible los cosos de Iberia. Debe de ser un caso de epidemia. Así como el polen de las gramíneas y las crupesáceas, unido a los putos ácaros, se refocilan con el humo de los gasóleos y otros gases contaminantes, engordan con su contacto y tienen tomadas las áreas urbanas en detrimento de la ciudadanía -que carraspea, tose, se pone sinusítica y le sale la voz nasal-, la orejez ha hecho presa en el público taurino, que no sabe gozar la fiesta ni se siente feliz en ella si no pide la oreja. En esta función fallera naturalmente la volvió a pedir, si bien sólo logró alcanzar la gloria en su cuarta parte: de doce orejas posibles consiguió tres. Cuáles sean las causas de que esto suceda en las plazas de toros únicamente lo podrían averiguar los alergólogos y los orejólogos previa investigación. Un servidor carece de opinión y se limita a dejar constancia del fenómeno. Al actual público de toros ya le pueden sacar toros carentes de la edad, el trapío y lo que hay que tener; ya los puede ver astillados, mogones, mochos o exhalando aromas de after shave; ya cojitrancos, vacilones, modorros o inválidos, que le trae sin cuidado. Ahora bien, si pide una oreja y el presidente no la concede, arma un escándalo."
A propósito de las crónicas de Joaquín Vidal, se acaba de publicar en Francia "Chroniques Taurines", una antología imprescindible en la biblioteca de cualquier aficionado.

5 comentarios:

Enrique Martín dijo...

Al contrario de lo que podía parecer, el comprobar que este vicio se mantiene desde hace años, no hace otra cosa que incrementar nuestra inquietud. Que enfermedad tan grande que se extiende y se extiende, vuelve loca a la gente y nada parece frenarlo.

Xavier González Fisher dijo...

¿Dónde habré vivido eso...?

Xavier González Fisher dijo...

Y ahora hasta Lamarca te invoca:

http://deltoroalinfinito.blogspot.com/2010/03/la-fallas-de-valencia-16-de-marzo-de.html

Saludos.

Martín Ruiz Gárate dijo...

Me parto de risa... ¡Cuanto honor! Jajajajaja... No vi el festejo de Valencia, pero al compás de las orejas que sí sabía que estaban cayendo allí me acordé de esa crónica de Vidal, a quien admiro cada día más. Lamarca no lo tengo tan claro.

Cincinato dijo...

Hace tiempo que escribo en internet, pero nunca me he atrevido a hacerlo de toros, pese a lo mucho que me gusta el tema.

¿Me lanzo?

Busco blogs taurinos ... ¡Puff! Mucha oferta.

¿En cual pruebo?

Elijo este y entro.

Y me encuentro un par de copipastes de crónicas antiguas.

¿Será un reducto de esos nostálgicos de un pasado que nunca existió? ¿De los que prefieren añorar ensoñaciones pretéritas antes que prestar atención al presente, con sus luces y sombras?

¿Me acojeran bien a mí, que soy tan crítico con el triunfalismo como con el derrotismo que disfraza su falta de criterio con tópicos de una pretendida exigencia?

Ayer el torero más importante desde la retirada de Paco Camino celebraba sus veinte años en un mano a mano con el único capaz de tratarle de tú.

Y en este blog prefieren desenterrar un crónica de Vidal que hablar de lo que pasó ...

Me gusta. Si admitís a alguien dispuesto a daros guerra, es el sitio ideal para que yo me meta a discutir.

¿Me admitís?

Os adelanto que además del pecado de gustarme Ponce y El Juli, admiro a José Tomás ... y desprecio al Tomasismo, que no sé por qué pero me huelo que anida en este blog.

Sobre ayer: dos estocadas excelentes (una de cada uno) y otra extraordinaria (de El Juli) ésta última como he visto pocas en mi vida.

Dos buenos trasteos del Juli, con mando y temple.

Y una faena muy meritoria de Ponce contra un toro homicida e imposible al que sin embargo ¡oh milagro! le sacó algo por la izquierda.

Una pega: estos toreros tan sobrados deberían desapuntarse de la sosería actualmente predominante en los JuanPedros. Estos les van bien toreros de menos poderío. Sobre todo a uno que los exije siempre. Pero para ellos son poco enemigo, y quitando algún marrajo que sale de vez en cuando como el citado de Ponce ayer, la falta de emoción quita importancia a la cosa.