domingo, 4 de abril de 2010

Encerrona es lo que hicieron al público

Taurodelta, José Luis Marca, Juan Pedro Domecq, Joaquín Núñez del Cuvillo y Daniel Luque, todos ellos con la inestimable colaboración de la Comunidad de Madrid, nos prepararon una encerrona el Domingo de Resurrección. Algunos yonquis de esto, enfermos al fin y al cabo, nos metimos en ella a sabiendas de lo que iba a ocurrir, pero otros -la mayoría- fueron a los toros con la muy respetable intención de pasar la tarde presenciando un espectáculo digno y entretenido, y se encontraron con un bodrio de calibre monumental.

No hubo escándalo, pese a que en otros tiempos no lejanos se hubiese armado la mundial. Y es que lo de hoy no se hace, señores taurinos: no se puede programar una encerrona como esa al público; no pueden ustedes emboscarse en sus despachos y en sus burladeros del callejón para perpetrar semejante indecencia. Había media plaza, que con el dinero de TV les habrá dejado algunas perrillas de beneficio, pero muchos de los que hoy han ido a Las Ventas no volverán a pisar una plaza de toros. Así que además de unos golfos, son ustedes tontos de remate.

Dibujo: Facundo
Con tres juampedros, tres cuvillos y un único espada -anunciado este año para matar doce toros en Madrid sin que nadie aparte de ustedes sepa por qué-, no se podía esperar nada bueno. Sin embargo ustedes lo esperaban, supongo, y cada día que pasa estoy más convencido de que su reino no es de este mundo, de que viven ustedes en el País de las Maravillas. Veamos:

Se lidiaron seis animales de dos ganaderías diferentes, ambas del agrado de ustedes, justitos de fuerza y desiguales de presencia. Salió desde la cucaracha inmunda hasta la mona indecente, pasando por la sardina y el renacuajo, y alguno se tapó algo, eso sí, sin asustar. Mansurrones y de poquita casta, se les simuló casi siempre la suerte de varas, y resultaron para el último tercio nobles y claros, sin excepción, con alguno realmente pastueño como el primero.

Con este material soñado por cualquiera de los adeptos a la neotauromaquia al uso, Daniel Luque y su cuadrilla dieron al público venteño una de las mayores palizas que se recuerdan en esta plaza. Cuanto más amorosamente embestían los cuvillos y los juampedros, cuanto más hacían el avión esos toreznos, peor se ejecutaban las suertes y más destajista era el toreo.

Es decir, que ni siquiera preparándolo ad hoc, con ganado de mucha garantía y muy poco respeto, con televisión, con el consentimiento de un público que se portó de maravilla, pudo Luque recoger siquiera una ovación después de lidiar alguno de los seis toros que mató. Y todavía tenemos que verle tres tardes de aquí a junio, y aguantar otra docenita de juampedros y otra más de cuvillos, como mínimo.

Técnica, pundonor, variedad y brevedad son las virtudes que debe atesorar un matador de toros para anunciarse en solitario, y más si es en la primera del mundo. Señor Luque: aprenda usted a torear, tenga más vergüenza y menos humos, amplíe su repertorio y tírese a matar como mandan los cánones.

4 comentarios:

Enrique Martín dijo...

segro que ha sido un error, no puede ser lo que leo, porque el maestro Molés y otros sesudos como él, anunciaban que una figura emergente iba a dar una gran tarde de toros. Que no, que no, habrás estado en otra corrida. Que la empresa de Madrid, la Comunidad de Madrid y el Sunsum Corda de Madrid no son capaces, ni de lejos de robar a mano armada al público. Que jetas pregonaos y robailusiones más impresentables los señoritos estos.

Anónimo dijo...

Acertadísimo el artículo, no añadiría nada más.

Xavier González Fisher dijo...

¡Ay amigo mío! Me di a la tarea de ver por la tele el espectáculo y la verdad es que me llevé uno de los grandes reveses en los años que tengo de intentar apreciar esto.

Después de observar a Luque el año pasado, tuve la peregrina idea de que tenía el carácter y la disposición para tratar de hacer bien las cosas y de sacar la cabeza y esta fiesta del marasmo en el que se encuentra inmersa, pero hoy, en cuanto el primer bicorne le volteó a ver, perdió los bártulos, la concentración y decidió que la tarde había que acabarla rápido y con discreción, como si tuviera 30 corridas firmadas por delante (que a lo mejor si las tiene).

Para salir a matar 6 toros en Madrid, hay que dejarse matar si hace falta y Luque no lo hizo hoy y no tendrá ocasión de hacerlo después, si hay lógica en esto. También creo que no será más que uno más de los miembros de un nutrido pelotón, habida cuenta de que en las plazas de importancia, no se entrega como es debido y apelo para justificar mi aserto al "espectáculo" que dio en la Plaza México, cuando vino a confirmar.

Saludos y mi pésame por la pérdida de algo que barruntaba una promesa.

Josephine dijo...

Bieeeeeen!! Pero que muy bien!! Me acordé de ti ayer...