sábado, 29 de mayo de 2010

Casta brava aragonesa

El título de ese buen libro de Benjamín Bentura Remacha, aplicado originariamente al ganado de lidia, podría usarse también para encabezar el relato de lo más importante que ayer ocurrió en la Monumental de Las Ventas, cuando lidiaba la cuadrilla de Jesús Millán, en el segundo tercio, al cuarto y último toro de Palha. Era un animal manso, de arreones inesperados y violentos, que apretaba para los adentros una barbaridad. En la brega, Roberto Bermejo; con los palos, Carlos Casanova y Jesús Arruga. Casi nada: una de las mejores cuadrillas de banderilleros que pueden contemplarse hoy día es cien por cien aragonesa.


Había dejado Bermejo al toro en el tercio para que Casanova le pusiese el primer par. Cuarteó Carlos hacia el pitón izquierdo, con el toro esperando, y en el momento del embroque no sé si el torero se escurrió -fue todo muy rápido-; el caso es que el animal alargó la gaita, pegó un arreón y le derribó sin dejarle clavar los palos. Luego lo buscó en el suelo con saña y lo lanzó al aire en una espeluznante escena de la que, por fortuna, salió aparentemente indemne Casanova. Sin mirarse siquiera, el torero pidió otros dos palos y volvió a hacer la suerte colocando, esta vez sí, un par muy estimable. Le siguió Jesús Arruga por el derecho, y colocó un soberano par del que salió con la taleguilla rajada por un pitonazo y, para finalizar, volvió Casanova por el izquierdo. El riesgo era máximo y se masticaba la tensión del ambiente mientras el buen banderillero se acercaba a "Cesguno", que le esperaba emplazado en terrenos del 10. ¡Vaya si esperaba el toro!: Carlos Casanova tragó lo indecible, y cuando el manso se arrancó al fin para cazarlo -hacia los adentros, claro- levantó los brazos y clavó las banderillas con el pitón del toro tocándole literalmente el pecho. La plaza se puso en pie al unísono para aplaudir el que probablemente ha sido el par de banderillas de la feria, y aun de muchas ferias, y uno de los segundos tercios más completos, en conjunto, también de muchas temporadas. ¡Gloria para Casanova y Arruga! Actuaciones así marcan la diferencia entre lo que es un torero y lo que es un "machaca" vestido de luces, léase Vicente Yesteras, que ha llamado públicamente "lila" a Casanova por hacer lo que ayer hizo. Bien, hace mucho tiempo que todos los aficionados sabemos lo que es Yesteras, y sus declaraciones no sorprenden a nadie aunque hacen mucho daño al espectáculo que le da de comer.

En cuanto al resto del festejo, los cuatro palhas que aprobaron los veterinarios fueron muy desiguales de presentación y anovillados para lo que debe exigirse a esa casa; tuvieron cierta casta, mansearon en exceso y, salvo el cuarto, carecieron de las criminales intenciones de otras veces. El tercero, prácticamente inédito en el caballo, resultó magnífico en el último tercio, y tuvimos la mala suerte de que cayera en las inexpertas manos de Francisco Javier Corpas, a quien no se sabe bien si el empresario quería asesinar o qué, anunciándole con estos toros. Los remiendos de El Torreón que salieron en quinto y sexto lugar tuvieron presencia, poder, casta y cierta dosis de nobleza, sobre todo el último de la tarde.

A mi modo de ver el mejor toro de la tarde fue el quinto, "Bonoloto" (hay titular facilón ¿eh?), un pavo que demostró su casta brava en el caballo y que llegó al último tercio con problemas, calamocheando a veces, dando tornillazos a mitad de pase en otras. Fernando Robleño, en una actuación meritoria, lo fue metiendo en el canasto, y consiguió que al final de la faena el animal se desplazase como un corderillo detrás de la franela. Mató de una estocada baja y obtuvo una oreja a mi juicio exagerada. En el otro toro, que llevaba la cara por las nubes, Robleño anduvo demasiado desconfiado.

A Jesús Millán le tocaron los dos peores del encierro, primero y cuarto, y se le nota la falta de contratos. Está sin sitio, sin recursos, y a veces diríase que incluso medroso. En cuanto a Corpas, se llevó una monumental bronca tras la muerte del tercero no por no sacarle el jugo que tenía, sino por matarlo de un horrendo metisaca en la barriga; el noble sexto también se le fue sin torear. Pena de lote el de Corpas, que en manos más curtidas hubiese propiciado un gran triunfo a su beneficiario.

1 comentario:

tajmahal dijo...

Emoción es estado puro: Enhorabuena a Carlos Casanova y Jesús Arruga !!! TOREROS !!!