lunes, 10 de mayo de 2010

Joselillo, herido. Buena actuación de Rafaelillo ante un interesante encierro de Dolores Aguirre

Rafaelillo con uno de Dolores Aguirre (Madrid, 2007), por Facundo
No puede decirse que Dolores Aguirre haya echado ayer en Madrid un corridón de toros, pues varios de ellos fueron protestados de salida por su escasa presencia. Sin embargo la corrida tuvo casta, poder, y al menos tres de los astados llegaron al último tercio embistiendo con nobleza.

Rafaelillo está en un gran momento y atesora todas las cualidades que debe tener un torero: valor, técnica lidiadora, ambición y gusto. Su faena al difícil primero de la tarde tuvo usía desde que lo recibió con el capote hasta que lo mató de una estocada tras escuchar un aviso. Se pidió una oreja que el presidente no concedió porque, simplemente, no había mayoría de pañuelos en los tendidos venteños. La gente debe saber que las orejas no se piden a gritos, y menos en Madrid. Creo que Rafaelillo mereció el trofeo, pero también que no hubo suficiente petición y que el presidente actuó correctamente.

El cuarto toro era más facilón, y permitió un mayor lucimiento artístico -que no técnico- de Rafaelillo. Su faena no me pareció como para que le diesen las dos orejas que la gente pedía; fue una faena más artística si se quiere, pero de menor mérito que la primera. Por si fuera poco Rafaelillo pinchó en la única ocasión en que entró a matar, un banderillero tiró al animal al hacerle la antirreglamentaria noria, y apuntillaron al toro antes de que pudiese levantarse. Eso fue lo único feo que hicieron Rafaelillo y su cuadrilla en toda la tarde; lo suficiente como para perder con toda la razón la segunda oreja del toro.

A Fernando Cruz le cupo en suerte el peor lote, pero no puede negarse que su carrera va de mal en peor, y que parece haber perdido el sitio. Su primero fue indiscutiblemente malo, y el remiendo de Peña Catalán que hizo quinto salió descastado y modorro. Sin embargo el matador pudo hacer más.

Por fin, a Joselillo se le escapó con las orejas puestas el buen tercero, probablemente el mejor de la tarde en el último tercio, al que se hartó de pegarle derechazos despegados y sin gusto. Al sexto, que era un tío con toda la barba de cinco años y medio, manso, bronco, con poder y con sentido, le quiso hacer el toreo clónico al uso, y resultó prendido de muy fea manera. A ese tipo de toros toda la vida se les han hecho faenas de aliño y, si la gente no lo entiende, que aprenda. El caso es que Joselillo se ha llevado una cornada de veinte centímetros por cometer una herejía desde el punto de vista lidiador y, probablemente, por la negligencia y la ineficacia de quienes debieran haber estado prestos al quite. En este sentido la tarde fue un completo desastre: derribaban los toros a los caballos y no acudía nadie al quite (o lo hacía tarde), no había capotes a la salida de los pares de banderillas, y en la cogida a Joselillo llegaron tarde, y algún banderillero hasta debió silbar El Sitio de Zaragoza mirando hacia otro lado.

Horror, terror y pavor tuvieron a los toros de la Doña pero esta vez, salvo con el sexto, tampoco fue para tanto.

4 comentarios:

tajmahal dijo...

Estoy de acuerdo contigo.
La faena de Rafaelillo a su primer toro fué mucho más meritoria que la de su segundo. A mí me emocinó mucho en su primero. Este hombre vale un montón. A ver si no nos lo malean los taurinos.
De todos es conocido que el público anda un poco despistao y que no sabe valorar cuando se torea de verdad ante un toro de verdad... de ahí la frialdad de los tendidos y la escasa petición de oreja en el primero.
Rafaelillo: !!! TORERO !!!

tajmahal dijo...

Se me olvidó resaltar el gran par al sesgo de Juan Navazo.... Impresionante!

Martín Ruiz Gárate dijo...

A mí también se me ha olvidado reseñarlo, y es de justicia hacerlo.

Anónimo dijo...

Muy acertado su artículo, coincido al completo con él.