domingo, 30 de mayo de 2010

Los intocables

En general no soy partidario de esas adhesiones incondicionales que tanto predicamento tienen en España a tal o cual partido político, a tal o cual equipo de fútbol, a tal o cual torero... Hoy soy del Betis, pero mañana a lo mejor no; hoy digo que soy de Morante, pero si no se pone ni la pone donde debe, me voy con quien lo haga. Privilegio de contribuyente, de espectador, de consumidor, de pagano en definitiva.

Nada tiene importancia si no hay toro
Adolfo Martín es uno de los que gozan de bastantes adhesiones incondicionales, y no me importa reconocer que yo mismo fui adolfista -él bien que lo sabe- en la época en que empezaba a levantar cabeza la ganadería. Sin embargo hace tiempo que decidí que no convenía mojarse por ningún ganadero -se exceptúan caballeros de reconocida y acrisolada solvencia moral como don Fernando Cuadri, por ejemplo- porque al final lo único que les importa es vender su producto, como es lógico, y lo del romanticismo del campo no es más que otro elemento de mercadotecnia.

Dicho lo cual, es un hecho acreditado con actas públicas que Adolfo Martín Escudero ha traído a Madrid diez toros de los cuales ocho no reúnen las condiciones físicas mínimas para lidiarse en la primera plaza del mundo, y quien diga que sí las cumplen estará acusando a los veterinarios y al presidente firmantes del acta del presunto delito de falsedad en documento público. Así pues, en principio, he de creerme lo que digan los veterinarios y el presidente, porque están ahí para defenderme, y no lo que diga uno de los que viven de lo que pagamos los espectadores, por mucha labia que tenga, muy bien que venda la moto o muy aficionado que diga que es. Y si creo lo que dicen los veterinarios y el presidente, resulta que Adolfo Martín es un golfo y un sinvergüenza que no merece adhesión incondicional alguna.

Sin perjuicio de lo anterior, no es de recibo que se sustituya la corrida de Adolfo Martín -o la que sea- por esa ruina anovillada y podrida que nos echaron ayer. ¡Cómo serían los adolfos que no pasaron el reconocimiento al lado de esos boquerones del Marqués de Domecq que sí lo pasaron!

Menos mal que ha acabado el abono isidril. A alguien se le deberían poder pedir responsabilidades por el paupérrimo resultado de una feria que, por lo que cuentan quienes se han atrevido a ir a todas las corridas, ha sido la peor desde hace muchos años. Parafraseando a Gila, aquí hay alguno que está robando a alguien. Ya seguiremos hablando de intocables e intocablas.

12 comentarios:

javier dijo...

El hecho es que ayer no vimos los Adolfos y si una impresentable , en todos los aspectos, corrida del Marqués de Domecq.
Se cambió una corrida costosa por un verdadero saldo ganadero.
Mi confianza en actas, veterinarios, básculas, presidentes y demás elementos del mundillo venteño es nula.
Por supuesto, a la vista está, los presidentes y vetrinarios no nos han defendido en ningún festejo.
saludos

Martín Ruiz Gárate dijo...

El hecho de que no viésemos los adolfos es lógico, si es verdad lo que dicen las actas del reconocimiento, es decir, que no valían para Madrid. Si servían, que se demuestre, pero no me valen ya las quejas y las entrevistas tributarias y desvergonzadas que he tenido que leer por ahí. Ya no me creo nada de nadie y menos de Adolfo Martín, que lleva años jugando con fuego y al final se ha quemado. ¿No nos acordamos ya de la corrida del año pasado, por ejemplo, en la que mandó unas sardinas indecorosas?

Por otra parte lo que cuesten o dejen de costar los toros me trae al pairo. Yo quiero ver TOROS, con mayúsculas, independientemente de su precio, porque eso es cosa del empresario. Si nos guiamos por el precio, va a resultar que quienes más cobran son los mejores, tanto entre los toreros como entre las ganaderías. Me parece que no hace falta que diga nombres para apoyar mi afirmación.

Continúo: Lo del Marqués de Domecq de ayer fue, sin discusión, asqueroso y, siendo los veterinarios los mismos que rechazaron la de Adolfo, hay que concluir que estaba mejor presentado. Si no es así, repito, hay que ir a por los veterinarios y a por el presidente, pero de verdad, por prevaricadores. Y a por la empresa, por ladrona. La teoría esa de que hay una mano negra oculta que quiere cargarse a Adolfo Martín, que parece desprenderse subliminalmente de ciertas declaraciones no tiene justificación alguna.

Por fin, una cosa es no fiarse de los presidentes y de los veterinarios -yo tampoco me fío-, y otra decir lo que dicen algunos de que es mejor ver en Madrid a uno de Adolfo cuajado y cinqueño con 450 Kg. que a uno del Marqués de Domecq anovillado y tontorrón con 550 Kg., porque eso será mejor en una plaza de tercera, pero en Madrid no debe saltar al ruedo ninguno de los dos.

Un abrazo.

Anónimo dijo...

Pues si Martín, dos años con cosas cuestionadas, lo cual no quiere decir que este año sea igual. Yo si cuestiono a los equipos presidenciales, que no nos defienden, por muchas de las cosas que han saltado al ruedo venteño. Creo que no han actuado de forma equilibrada y ecuánime con unos y con otros. Que me cuenten unas rutas y otras, y tú que más que yo conoces los entresijos de las Ventas, cuéntanos como va la historia, amigo Martín.
No ,de verdad, hay o no hay trapío pá Madrid y a partir de ahí seguimos hablando. Sin acritud, amigo Martín. Hay toro o no hay toro en lo que contrató Adolfo en el campo y lo que llevó a Madrid y por contraste si no lo hubo, lo que siustituyó a los adoolfos, habrá que exigir lo mismo que a los adolfos, presida quien presida, en caso contrario hay que llevar a aquel sitio a los presidentes. A partir de ahí pues adelante con los faroles. Adolfo es un ganadero que como aficionado me dio tardes importntes de emoción con sus albaserradas, lo cual no le exime de crticar o alabar lo que cada tarde salte al ruedo, pero al menos lo tendré en cuenta
Aquí, entre nosotros, si tenemos algo de credibilidad, defendamos lo defendible, porque nada nos llevamos y pagamos, salvo la emoción que nos procura lo que salte al ruedo.
Un abrazo
Pgmacias

Anónimo dijo...

Martín, de 45o kgs ni mijita entrre 470 y 510 kgs,diez toros, es reglaqmentario, o no?. Como aficionado no voy a entrar en la dinámica de discutir contigo, faltaría más,otra cosa es comentar si estaban o no rematados por detrás, porque cara tienen,pero vale ya del tema del peso y más en este encaste.
Solo hay que pedir a la empresa, al equipo presidencial y si hubo representantes de los aficionados que asistieran a los reconocimientos previos los criterios que les condujeron a rechazarlos, que igual tenían razón, y los que les llevaron a aprobar cosas impresentables en este largo serial de aburrimiento.
Un abrazo
Pgmacias

Martín Ruiz Gárate dijo...

Bien, Pedro, entonces estamos de acuerdo en todo lo teórico, y al final parece que las divergencias se quedan en lo práctico, que consiste en aplicar la teoría a la vida real.

Adolfo, si quiere, que defienda su ganadería y su negocio, que yo defenderé mi afición y mi cartera como pueda. Ni él da la cara por mí, ni yo le voy a defender a él. Cuando me gusten sus toros aplaudiré, cuando no me gusten se lo afearé, y si le vuelven a rechazar la corrida los veterinarios de Las Ventas, me pondré del lado de los veterinarios, como me pongo siempre que rechazan algún toro, sea de quien sea; como me puse cuando la familia Martín Andrés decidió dejar de lidiar sus toros en Madrid (y en España) porque un veterinario de Las Ventas, el llorado señor Sanz, les afeó el afeitado.

Otra cosa es lo que aprueben los veterinarios después de haber rechazado algo, pero eso no tiene nada que ver con lo de Adolfo, ¿no?, porque si tiene algo que ver habría que decirlo alto y claro.

Un abrazo.

Anónimo dijo...

Amigo Martín, no entiendo lo de que "Adolfo que defienda su negocio", claro, faltaría más que los aficionadods entrárams en ese tema. Creo que esoy hablando con un aficionado serio, de los más serios, y por tanto me parece que estamos de acuerdo que los negocios ganaderos no son de nuestra incumbencia. Allá cada cual con su historia.El tema que nos ocupa es si había toro para Madrid, que en principio parece ser que en el campo SÍ y luego NO en los corrales, pues no lo entiendo, me lo pueden explicar los veedores, la empresa y los veterinarios asesores del responsable de la decisión final que es el presidente? o le echamos la culpa a la lluvia, a la hierba o a los kgs. que se pierden en el viaje a las Ventas? ¿los presidente son infalibles? ¡joder pues que lo demuetren TODAS las tardes, y también con Adolfo Martín, y además de en los reconocimientos en la plaza, porque así se ganarán la credibilidad, porque a ver si la tengo aquí y luego la pierdo allí. En fin amigo Martín, entre amigos y aficionados, a quien Dios se la dé San Pedro se la bendiga.Seguimos en ruta.
Un abrazo y un placer
Pgmacias

Martín Ruiz Gárate dijo...

No, si aquí al final de que le rechacen ocho de diez toros a Adolfo va a tener la culpa todo el mundo menos Adolfo. Me parece que estás defendiendo un imposible, Pedro.

Por cierto, me dicen que Adolfo no tiene báscula en la finca, y no sabe con qué peso embarca a los toros. ¿Es verdad eso?

Costillares dijo...

Hola Martin, si que hay bascula, servidor solo ha estado en un embarque en casa de Adolfo, y se pesaron varios toros sobre los que habia posible duda.
No comparto tu opinion, y tanta falsedad en documento publico es rechazar toros aprobables, como aprobar toros rechazables, esto segundo esta demostrado, por tanto personalmente claro que no me fio de quienes firman esas actas.
Entiendo que como aficionado quieras ser lo mas independiente posible y no casarte con nadie, lo entiendo y lo comparto.

Anónimo dijo...

Insisto Martín, dejando claro que no defiendo a nadie, ni posibles o imposibles, lo haré igual con aquellos ganaderos que considero que en principio buscan la casta...creo que estamos hablando de criterios de trapío y si estaban o no rematados por detrás,para aprobar o rechazar unos toros y no de báscula...si tiene o no báscula ni lo sé ni me interesa en principio, supongo que lo hará de manera adecuada para que den el peso reglamentario al igual que el año pasado que parece ser que "la sardinada" SÍ tenía el trapío para Madrid, según la presidencia que le tocó actuar en aquel momento
Un abrazo
Pgmacías

Martín Ruiz Gárate dijo...

Gracias por la información sobre la báscula, Costillares. Te creo, y además te reitero que seguimos estando de acuerdo en todo lo "teórico": ¡Por supuesto que tan sinvergüenza es quien rechaza toros sin deber hacerlo como quien los aprueba debiendo rechazarlos!

El sábado se dio abundante cera en la plaza al presidente y compañía por la presentación de la corrida del Marqués de Domecq (más se tenía que haber dado, para mi gusto), pero lo que no puede ser es que se proteste por unos toros que no han salido al ruedo porque los han rechazado los veterinarios. Sería surrealista. No se puede afirmar que como los del Marqués de Domecq eran impresentables, los de Adolfo no lo eran. Se necesitan más datos, y carecemos hasta el momento de ellos.

Si hay razones objetivas para impugnar la decisión de la Autoridad en los corrales, creo que lo debería haber hecho Adolfo, y ahí tiene los engorrosos, caros y lentos tribunales de la Justicia española para lavar su honor. Si no quiere utilizarlos, lo cual entiendo, le queda el recurso del pataleo, el mismo que nos queda a los aficionados cuando nos la meten doblada los taurinos, incluido Adolfo en alguna ocasión.

No es cuestión de independencia, Costillares, sino de sentido común.

Un abrazo.

Anónimo dijo...

SI ADOLFO MARTIN HUBIERA LLEVADO UN CORRIDON A MADRID NO SE LO HUBIERAN PODIDO RECHAZAR, ESTA CORRIDA ESTABA DUDOSA COMO MINIMO PORQUE SINO LOS VETERINARIOS NO SE HUBIESEN ATREVIDO A TANTO.

UNO HASTA LA CORONILLA

Martín Ruiz Gárate dijo...

Por enésima vez: Este blog está abierto a la discusión y al contraste de opiniones, pero no se toleran insultos gratuitos a quienes aquí se expresan, y menos aún si son anónimos. Seguirán eliminándose todos los comentarios que no cumplan este requisito.