martes, 18 de mayo de 2010

Ser o no ser

Quince o veinte años debe hacer de esto que voy a contar. Estábamos varios aficionados, caña de cerveza en mano tras un festejo isidril, en plena tertulia callejera con Antonio Corbacho, que nos contaba mil y una anécdotas divertidísimas de su vida profesional. En un momento dado alguien habló de los subalternos; a Corbacho le cambió el semblante y se puso muy serio: "Yo no soy sub-nada" -dijo- "a mí me han tocado la música en la Maestranza."

Pensar en torero y tener vergüenza: los dos pilares básicos de la torería. Se puede torear muy bien sin tener torería, y torear muy mal siendo un torerazo. Lo ideal, claro está, es tener torería y torear muy bien, no como los tres novilleros de ayer y sus cuadrillas, que aparte de ser muy malos y desconocer los rudimentos de la profesión, carecen de la mínima vergüenza torera como para que su inclusión en cualquier cartel pueda resultar atractiva. Se exceptúa el curioso, por infrecuente, caso de Domingo Navarro, otro que no es sub-nada y que atesora él solo más torería que la que suman los otros diecisiete que hicieron ayer el paseíllo. Si toreando en Madrid, en plena feria de San Isidro, los profesionales ex-alumnos de esas nefastas escuelas en las que nadie sabe qué aprenden, son capaces de descomponerse así, ¿qué ocurrirá en otras plazas de menor responsabilidad cuando les salga de toriles un manso encastado? Ni pensarlo quiero.

La novillada de ayer (Fotos: Paloma Aguilar para Las-Ventas.com)
La novillada de José Joaquín Moreno de Silva, presentada en escalera, con tres animales de los que no se sabía si eran erales o utreros por haber nacido en mayo de 2007, tuvo casta y poder; también nobleza en cuatro de los seis ejemplares -que empujaron en el caballo-, y clamorosa mansedumbre de libro en otros dos, el cuarto y el quinto. Quiero recalcar "de libro" porque los problemas que plantearon ayer esos novillos están descritos, junto con su correspondiente solución, en todos los tratados de tauromaquia que se vienen publicando desde hace trescientos años. Parece que los profesionales no los han leído y dan más importancia a aprender posturas aflamencadas, jacarandosos ellos, que a la lidia.

Ya sé que una cosa es la teoría y otra la práctica; también sé que la novillada era difícil y que los tres matadores están aún muy verdes. Pero la plaza de Madrid no es una ONG -al menos no debe serlo-, y por ello resulta intolerable no solo la ignorancia de los rudimentos teóricos que evidenciaron los de luces, sino también su actitud (se sigue exceptuando a Domingo Navarro), corriendo despavoridos, clavando estoques en las barrigas de los animales o dejándose vivos a dos de ellos.

Las declaraciones de Paco Chaves culpando de su fracaso a los novillos confirman el lamentable estado en el que se encuentra la cantera de toreros, quienes en vez de preocuparse por aprender a sortear con lucimiento las dificultades que puedan plantear las ganaderías encastadas, prefieren que desaparezcan. Alguien debería reflexionar sobre ello y sobre el futuro de la Fiesta.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Dice usted lo que casi nadie se ha atrevido ha decir, es una grata sorpresa su blog

JESULITO

Yannick dijo...

Muy bien Martin! Abrazo.

En Barrera dijo...

Totalmente de acuerdo en todo!!!

tajmahal dijo...

Cuando hay un un auténtico toro de lidia en la plaza, se acaba esta comedia de tauromáquia que estamos sufriendo los aficionados en la última década (o más).
La pena es que esto solo ocurre una vez cada 4 años...
En lo que llevamos de feria ha sido el único día en que me he olvidado de la mierda de feria programada, del timo que nos pegan día tras día, de los juntaletras, de la madre que parió a tanto político de mierda y de tanto tragón que consiente esta farsa.
Ya vereis como los taurinos vetan a esta ganadería... ya lo han hecho con otras tantas.. tienen que cuidar que no se les estropee el "paraiso fiscal" que han conseguido a lo largo de los años. me refiero a esa tauromaquia para lelos que nos meten dia tras día... y los políticos de la CAM "a tragar".